La Vicerrectoría de Investigación de la Universidad Nacional de Colombia es un anhelo de más de 15 años. Eso muestra que en la Universidad todo proyecto grande tiene un tiempo de madurez. Aunque los argumentos siempre fueron los mismos, lo que se ve es que siguiendo los mismos caminos, con el cambio de las épocas comienza a entenderse la importancia de las cosas. La idea de una Vicerrectoría de Investigación es de la década del 90. Sin embargo, en ese momento se dio un conflicto, que ya está siendo superado. Era esa dicotomía, que a veces se plantea, entre docencia e investigación, cuando realmente son dos misiones de la Universidad que son complementarias. Lo que se ha buscado con la Vicerrectoría es darles el mismo nivel a la docencia y a la investigación.
Es importante contextualizar varias ideas centrales que tienen que ver con el Plan de Desarrollo de la Universidad:
Uno: la investigación, esa búsqueda de conocimientos sistemáticos, es muy joven en Colombia. Cuando se mira la historia se ve que hay hitos: José Celestino Mutis y la Expedición Botánica, Julio Garavito y su investigación en el Observatorio Astronómico, que siempre han girado alrededor de la Universidad Nacional. Pero para que se hiciera de una manera sistemática necesitó de un periodo de madurez. La Universidad Nacional se creó en 1867 y solo en 1965, cien años después, con la Reforma Patiño, se hizo explícito que la misión de la Universidad, además de la docencia, es la investigación. Jalonada mucho de la educación, como ahora, se entendía que la Universidad era el alma máter del país. Así, pues, se está hablando más o menos de cuarenta años en los que se explicita la misión investigativa de la Universidad, lo que no significa que haya una madurez para entenderla.
Dos: el otro hecho que vale la pena mostrar es que entre 1970, después de que se define que una de las misiones de la Universidad es la investigación, y 1985, un periodo de quince años, hubo en la Universidad una política de apoyo a los docentes para que hicieran maestrías y doctorados. Mas de 700 docentes se beneficiaron en esos años del interés de la Universidad por formar investigadores. Así, pues, si se mira cuándo comienzan a nacer lo que hoy se conocen como grupos de investigación, institutos de investigación, pues se ve que es a partir de esa política. Con ella comenzaron a nacer los postgrados en la Universidad Nacional, en la década del 70, y también muchos docentes tuvieron la oportunidad de viajar al exterior: A Estados Unidos, Alemania, Francia y otros países. Al regreso, encontraron un referente distinto y entendieron lo que significaba investigar. Entonces comienzan realmente a nacer la investigación y lo que hoy son los grupos de investigación. De tal suerte que puede decirse que lo que se ha hecho en estos 40 años, aunque tal vez son menos, 30 ó 35, es lo que nuestra generación le está entregando a la siguiente, a la que hemos llamado 2017. Y eso se concreta en unos grupos de investigación bien consolidados, en unos proyectos, con buenos resultados, unos institutos y toda la infraestructura. Lo importante, entonces, sería que esas generaciones entiendan que la nuestra les está entregando la posta para que puedan continuar.
Tres: Colciencias nace después de la Reforma Patiño de 1965. Se crea básicamente como un fondo de investigaciones, como un recurso económico para financiar diferentes proyectos. Pero en las primeras de cambio, en la década del 70, prácticamente no había políticas. Ellas comienzan a aparecer cuando quienes ya han madurado ideas de grupos o institutos plantean cambios. Y esos cambios se dan más sistemáticamente en la década del 90, cuando se propone una política de investigación abierta, donde los actores tienen que ser los académicos, los industriales y hasta el gobierno. Se crea la Ley de Ciencia y Tecnología.
Es importante destacar que la academia comienza a jugar el papel que le corresponde, ya no como un fondo al que simplemente llega un proyecto, y una serie de personas financian, sino que comienzan a aparecer políticas. Obviamente, la Universidad nunca ha estado ajena a este proceso. Por el contrario, ha estado liderando procesos, bien sea explícita o implícitamente.
Por eso, cuando el profesor Zalamea dice Eureka, pues sí, realmente hay que decirlo. Era el momento, aunque la idea viene de tiempos atrás. Y aquí deben observarse dos hechos importantes: El sistema de investigación de la Universidad Nacional, por un lado, y el fondo, por el otro. Y si bien se discute lo que debe ser la política de investigación (aquí es importante aclarar el concepto de política: es crear condiciones que le permitan a la institución cumplir exitosamente su misión. Si para crear esas condiciones se necesitan recursos, hay que buscarlos. Si se necesita una administración ágil, hay que buscarla), con el sistema se plantea esa política: o sea, unas condiciones para que los actores la desarrollen. Y vuelve y juega: ¿quiénes son los actores? Eso fue discutido en el Consejo Superior Universitario. Los actores son los académicos, pero ellos han conformado estructuras, que son precisamente los grupos y los institutos.
No se puede seguir con la política del síndrome de Adán: llegué y me voy a inventar algo. Si se mira hacia atrás, en estos 30 ó 40 años, lo que se ve es un proceso, que ha tenido altibajos, que ha tenido aciertos y desaciertos, pero que de todas maneras es un proceso. Hoy cuando se mira bajo ese contexto, se ven los avances. Lo que vamos a presentar en UN periódico a partir de ahora, con especiales de los trabajos de investigación, es eso: cuáles han sido sus avances, producto del esfuerzo de todos los profesores que han conformado estructuras, grupos e institutos, y que han dado respuesta a problemáticas nacionales. Por tanto, allí están los actores.
Es importante destacar que uno de los principales logros que se han obtenido tiene que ver con la visibilización del trabajo de los investigadores de la Universidad Nacional. De hecho, en la última convocatoria de Colciencias la Universidad quintuplicó el número de grupos de investigación clasificados. Y eso es significativo del proceso en el que venía la institución. Y ese proceso debe continuar, pues sería injusto, frente a todo ese trabajo que han adelantado los distintos grupos y profesores, que se volviera atrás.
La otra pregunta es a dónde proyectar todo eso. Si se mira el desarrollo histórico de la investigación en la Universidad, se apreciará que en 1977 se creó lo que fue la semilla de esta Vicerrectoría, el Cindec, Comité de Investigaciones y Desarrollo Científico, que luego se transformó en la Dirección Nacional de Investigación, Dinain, hasta finalmente llegar a la Vicerrectoría, que mira más hacia lo que significa una Universidad, que estuvo muy centrada en Bogotá, pero que hoy cuenta con siete sedes. En ellas debe haber una cabeza que oriente las políticas de investigación y unas direcciones de investigación. ¿Hacia donde se proyectaría todo este proceso que se viene dando?
Bueno, hay que recordar que los grupos se han consolidado generalmente alrededor de temáticas propias de las profesiones y las disciplinas. Hay grupos en Física, Ingeniería, Ciencias Humanas, Medicina. Ahora lo que viene es política: abrir espacios que les permitan proyectarse, pues los grupos están relacionados con las disciplinas o profesiones, pero lo que busca la investigación es respuestas a problemáticas. Y eso va más allá de la disciplina o de la profesión. Ahí es donde aparecen los Programas. Un programa estratégico que permita que tanto centros, institutos o grupos de investigación comiencen a proyectarse hacia la solución de problemas no solamente del país, sino del mundo, a partir de sus potenciales, pero también mirando o jalonando otros proyectos.
Y, a la par con ello, debe pensarse que podemos tener una política clara, pero sin recursos, y que eso se torna apenas en un saludo a la bandera. O que si tenemos un fondo de investigación fuerte, como el que se ha creado, pero sin una política, eso es sinónimo de despilfarro. Por tanto, tenemos que tener una claridad en la política, pero con recursos. Así, la política va a proyectar Programas, a partir de grupos e institutos.
Finalmente, aunque es muy significativo lo que ha hecho el Consejo Superior Universitario, al crear el fondo y con él dar unos aportes importantes, con esta política va a haber claridad en cuanto a cuáles son las temáticas, cuáles son los grupos ya maduros y los institutos de investigación y los académicos que están orientándolos, para ir a buscar, dentro y fuera del país, recursos que nos permitan potenciar la investigación, pues aunque las sumas del fondo de investigación son considerables es necesario apalancarlas con recursos externos, que están aquí en el país, a través de ministerios o de instituciones publicas o privadas, pero también están en el exterior, en la Comunidad Europea o en cualquiera de esas organizaciones internacionales. |